de Lesley-Anne Knight, Secretaria General, Caritas Internationalis

En la lucha contra la pobreza y la injusticia, nuestros miembros Caritas saben que pueden lograr más juntos que separados. Nuestro nombre Caritas Internationalis significa “amor entre naciones”. Nuestra labor y nuestra confederación son una expresión de solidaridad entre pueblos.

El año pasado, la necesidad de trabajar juntos se puso de manifiesto ante la creciente índole mundial de los desafíos que afrontamos. Ya sea que hablemos de crisis económica, cambio climático, conflictos o catástrofes naturales, no se pueden hallar soluciones más que a través de un esfuerzo de colaboración.

Nuestra labor de apoyo a los esfuerzos de los pobres, por mejorar sus propias vidas, prosigue en el marco de graves catástrofes relacionadas con el clima, conflictos en 30 países y el comienzo de una recesión mundial.

El carácter cada vez más interdependiente de la labor humanitaria y de desarrollo puede observarse en toda la variedad de las actividades Caritas.

Caritas lanzó su campaña “Sembremos juntos justicia climática”, que mostraba de qué manera el cambio climático contribuye a mantener a las personas atrapadas en la pobreza y exigía llegar a un justo acuerdo en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se celebrará en Copenhague a finales de 2009.

Las repercusiones de las catástrofes relacionadas con el clima en los pobres fueron puestas de manifiesto trágicamente en mayo de 2008, cuando un enorme ciclón se abatió sobre Myanmar. Caritas no tardó en responder enviando inmediatamente y, durante semanas, alimentos a decenas de miles de personas.

La catástrofe de Myanmar destaca el valor de Caritas como organización de base que trabaja con el apoyo de una red internacional, capaz de reunir enormes recursos colectivos y coordinarlos para producir mayor efecto.

Nuestra labor de respuesta de emergencia fue reconocida cuando el Perú le concedió los máximos honores al Cardenal Rodríguez, tras el terremoto de 2007.

2008 puso de manifiesto los desafíos que tenemos ante nosotros, pero demostró lo que se puede lograr mediante el compromiso con un enfoque coordinado y cohesivo.

Si queremos seguir ayudando a los pobres en situaciones de emergencia, migraciones, cambio climático, consolidación de la paz, pandemia y justicia económica, tendremos que seguir reforzando nuestros puntos fuertes, como confederación mundial fundada sobre la roca de nuestros valores comunes y sostenida por “el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones” (Romanos 5,5).